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La volatilidad y cerco a las criptomonedas

La actualidad financiera se rinde, por un motivo u otro, a las criptomonedas o monedas virtuales. Ya sea por su capacidad y cada vez mayor envergadura en el ámbito de los mercados internacionales, o por el contrario, por la desconfianza que presentan a los principales reguladores, las monedas virtuales están acaparando durante este 2017 su mayor exposición a los grandes inversores.

Sin embargo, ¿qué es exactamente una criptomoneda y cómo funciona?

Las transacciones de estas monedas corren a través de la red, la cual verifica y supervisa que una moneda no se pueda utilizar en dos momentos y lugares a la misma vez. Además, la forma de creación del dinero virtual es a través de un meticuloso proceso virtual (minado), siempre vinculado a un número máximo de circulante (determinado por los creadores o plataforma).

Uno de los debates actuales en cuanto a las criptomonedas y que refleja la influencia actual sobre las finanzas, los gobiernos y demás entes internacionales, es la necesidad o no de regular las monedas virtuales o digitales con el fin de legalizar y dar formalidad a un hecho, la economía digital, donde cada vez un mayor número de inversores y personas involucradas en transacciones de índole nacional e internacional aceptan estas monedas como forma de pago. Si bien algunos autores más clásicos defienden que no es buena una regularización por ser un aún una propuesta de base poco consolidada y muy volátil (fruto de su alta especulación), otros, la mayoría, aceptan una mayor regulación con vistas a mejorar las plataformas y ser los líderes de la economía digital. Además, las monedas virtuales no son más que una fase superior del dinero fiduciario de hoy día, con el que los principales bancos juegan en operaciones de grandes volúmenes.

Ventajas e inconvenientes

En las últimas semanas, fruto de la vorágine de crecimiento de las criptomonedas y en particular del Bitcoin, se han puesto de relieve las diferentes visiones en cuanto a la concepción de la economía y moneda virtual se refiere.

Es el caso de China y Rusia. Mientras que el interés por las criptomonedas se ha incrementado exponencialmente en China, este país ha optado por ilegalizar y anular los efectos de estos activos en parte de la población en general y los inversores en particular, con el fin de diluir su cada vez mayor influencia en la economía china, en pro de mantener su política monetaria en torno a proteger el yuan chino, ya sea frente a otras divisas convencionales o, como ahora, sobre las monedas digitales. Además, China trata de anular las fugas de divisas a través de este sistema, anulando la posibilidad de convertir dinero virtual en dinero convencional en el exterior.

Por su parte Rusia ha optado por todo lo contrario. Legalizar y normalizar su uso común, en buena parte para eliminar los efectos nocivos de la fuga de capitales, transformar y actualizar su economía hacia una más digital, adelantar a occidente, y, por último, neutralizar el crimen organizado que en los últimos tiempos veían estas divisas como una vía de escape

El dilema ahora está en los grandes órganos de decisiones como el FMI, el BCE y la Reserva Federal americana o Londres. Son estos centros lo que debaten sobre cómo actuar en cuanto a las divisas digitales con el fin de dar cauce legal a unos activos que están a la orden del día, con cada vez mayor demanda e importancia.

Seguramente sean éstos los que se decidan a dar el gran impulso a las monedas, al menos a las principales, en los próximos tiempos.

Sin embargo, el gran foco de atención está puesto sobre los principales servidores y empresas, dado que la expansión de estas monedas está sujeta a la aceptación y uso por cada vez mayores agentes. Los organismos internacionales no tendrán más alternativa que aceptar estas divisas e intentar su regulación una vez que su uso sea natural entre la población.

Otros de los interrogantes es saber qué ocurrirá una vez que estas monedas sean reguladas y asimiladas por el sistema financiero internacional, dado que hasta ahora su función ha sido la creación, protección y supervisión por parte de su comunidad, lo que de otra forma eliminaría la forma más democrática y social de su uso, así como el control por parte de los agentes involucrados, aunque de otra forma también daría más fiabilidad al estar controlado por personas independientes y organismos financieros monetarios.



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