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La conducta de un mentor frente a sus aprendices

En reiteradas ocasiones la conducta de un mentor frente a sus aprendices lo es todo. Innegablemente se muestra a aquellos que de verdad han construido una relación cercana con el aprendiz, parecida al de un adulto con su hijo. Sobresalen características en relación a la reciprocidad, valor, comunicación y familiarización. Es allí donde se halla una mejor manera de crecer y pasar de aprendiz a maestro.

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La función del mentor no es precisamente dedicarle tiempo de forma exhaustiva a la enseñanza. Esto es a raíz de que hay ciertas reglas fundamentales y precisas con el aprendiz para mejorar la eficacia.

Cómo debe ser la conducta de un mentor frente a sus aprendices

conducta de un mentor

En un principio, hay que saber a dónde apuntamos y todas las aptitudes que el aprendiz tiene en relación. Luego de ello, habrá que comparar todo lo estudiado para poder balancear el proceso. Todo esto se hace para impedir que una idea negativa salga a relucir y sea parte del aprendiz.

El malentendido puede aparecer y, esto, podría poner en peligro todo el proceso. Cualquier diferencia es mejor solucionarla antes y desde un comienzo para que la relación sea fuerte. Además, para que el vínculo sea productivo, habrá que inculcar la consonancia comunicativa. Usualmente aquellos mentores buscarán mantener actualizado el progreso del trabajo que sus aprendices hacen.

Finalmente, hay que tener claro que el compromiso no es algo alternativo. De hecho, el mentor deberá instruir a los aprendices sobre cada uno de los esquemas de profesión para certificarlo. En caso de que un aprendiz ejecute un trabajo de segunda o que tenga retrasos, su reputación y la del mismo mentor, caerá.

Es esencial darles un respeto a los intervalos de tiempo, conservar toda responsabilidad y plan para toda reunión. Todo aprendiz deberá respetar el tiempo del mentor.



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