¿Es importante promover la cultura emprendedora en la educación?

¿El emprendedor nace o se hace?  

Es posible un porcentaje de emprendedores proceda en su mayoría del ambiente familiar.  ¿Sería interesante promover la cultura emprendedora en la educación secundaria?” (*)

La pregunta es muy interesante. Promover la vocación emprendedora en la educación secundaria tiene muchas ventajas. Entre otras, la más inmediata es que ya entrarían en la Formación Profesional o en la Universidad con actitudes y aptitudes muy valiosas.

Por otra parte, para el 30% de adolescentes que no termina la educación secundaria, promover actitudes y competencia emprendedoras puede ser una estrategia social muy fructífera, especialmente en un país como España donde el paro juvenil alcanza cotas inadmisibles.

Algunas experiencias como la iniciativa “Be an Entrepreneur“, impartido por la Fundació Escola Emprenedors en Cataluña con un un buen programa  de desarrollo de habilidades personales y competencias emprendedoras  debería ser objeto de una extensión más generalizada.

Uno de mis alumnos universitarios hace tan sólo tres días me dijo con vehemencia que el ambiente de la Universidad “mata las ideas“. Se refería que no propicia que el estudiante “piense, reflexione, tenga capacidad de iniciativa, genere proyectos creativos…” La creación de actitudes y competencias emprendedoras debe empezarse en la educación secundaria y continuar alimentándose en la Universidad.

“El ambiente de la Universidad mata las ideas.”

En general la educación de nuestro tiempo (primaria, secundaria o superior) debería estar muy comprometida con la generación de actitudes y aptitudes emprendedoras, implicando a profesores y alumnos. El acceso al emprendimiento (incluido en sus vertientes más sociales) es parte de la base de la igualdad de oportunidades que debe propiciar cualquier sociedad, dentro de la propia cohesión social deseable.

Tratando de justificar las ventajas de que un sistema educativo en su conjunto tome en consideración de promover la cultura emprendedora veo las siguientes:

1. En las etapas preuniversitarias probablemente es más efectivo promover valores como la creatividad, la conciencia de la adaptación al cambio permanente, la mentalidad imaginativa, la curiosidad, la actitud innovadora… ¡Empecemos por no matar estos valores en el niño, en el adolescente o en el joven!

2.  El desarrollo de una cultura emprendedora no sólo debe estar encaminada fomentar vocaciones emprendedoras o generar empresario, sino comprender la naturaleza del emprendimiento en todas sus vertientes: social, pública, privada… Lo que puede ser un activo para el desarrollo de cualquier actividad profesional o la empleabilidad en general.

3. La didáctica de muchas materias puede ser mucho más atractiva y efectiva desde una perspectiva creativa, proactiva de los alumnos… Aunque, obviamente habrá que escuchar a los expertos…

4. Encauzar fuerzas y potencialidades emprendedoras puede mejorar las tasas exageradamente bajas de emprendedores que actualmente padecemos en la Universidad y con esto potenciar el perfil que se le exige al emprendedor  del siglo XXI (conocimiento, innovación, cambio, reinvención, disrupción…). Necesitamos “empresarios del conocimiento” en sectores estratégicos de presente y futuro: TICs, nanotecnología, biotecnología…

5. Algunas de estas iniciativas están siendo efectivas en otros países o regiones españolas. Aparte de la ya reseñada en Cataluña, por ejemplo, en Holanda para promover competencias en iniciativa y espíritu emprendedor. Sin ir más lejos estas inquietudes están más cerca (ver La UCLM diseña un curso propio para enseñar a emprender a profesores de enseñanzas medias).

Preguntas relacionadas con ¿Es importante promover la cultura emprendedora en la educación secundaria?

(*) Esta interesante pregunta se formuló en en marco del ciclo de conferencias, ‘El valor de las ideas’ organizado por la Comunidad Autónoma de la región de Murcia por Matías Esteras Pérez, profesor de Economía, IES Ingeniero la Cierva. Murcia



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